Memorabilia
La memoria inventada

«El pasado no existe. Solo existen sus infinitas representaciones» Ryszard Kapuscinski

Entre las representaciones monumentales, la ruina se convertirá en clave para nuestra memoria colectiva, la puerta para acceder al mundo onírico que, como decía Marc Augé, nos sitúa en un «tiempo puro, sin fecha, pero con memoria». Las ruinas reafirman las raíces de nuestro pasado y asientan nuestros referentes heroicos. Cuando éstas no existen, hay que inventarlas.
La falsa ruina –también llamada folly o capricho–, se pone de moda en los jardines paisajistas de las clases adineradas europeas a finales del siglo XVII. Como generadores de memoria a demanda, recrean la visión occidental de una historia que se aferra a un pasado idealizado pero necesario para afrontar la amenaza que supone la llegada de la revolución industrial y la modernidad, a la vez que tranquiliza las conciencias perturbadas por la creciente degradación medio ambiental, la sobreexplotación de los recursos naturales, el uso despiadado de niños y esclavos, y la apropiación de la riqueza ajena en los territorios colonizados.
El paso del tiempo diluye la distinción entre el original y su copia. La ruina y la fotografía, con su supuesta veracidad documental, como representaciones para apuntalar nuestra ficción.

Premio Fundación Enaire mención especial Photo España 2021